Día Internacional de la Mujer 2025
Para las mujeres y niñas en toda su diversidad: Derechos, igualdad y empoderamiento.
El Día Internacional de la Mujer es una fecha de suma importancia no solo para Sinfonía por el Perú, sino para el mundo, dado el valor histórico de esta conmemoración que hace un llamado colectivo a organizaciones, instituciones, empresas, organismos y a la sociedad civil a sumar esfuerzos para seguir garantizando los derechos de las mujeres y niñas.
Contexto histórico
El origen se da el 8 de marzo de 1857 cuando trabajadoras de fábricas textiles se manifestaron por primera vez en Nueva York, para luchar por un salario laboral digno que garantice la igualdad con el salario de los hombres.
Después de una serie de hechos históricos, en 1957 la Organización de las Naciones Unidas empieza a conmemorar el Día Internacional de la Mujer, y en 1977 la Asamblea declara la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
Principal objetivo del día:
La conmemoración de esta fecha no solo nos invita a recordar los esfuerzos de las mujeres para seguir garantizando el ejercicio de sus derechos, sino también a reflexionar sobre su situación actual, el contexto en el que se vive, y sobre lo que falta por hacer para erradicar las desigualdades, reducir brechas, promover y garantizar sus derechos, y combatir, desde diversos sectores, con los diferentes tipos de violencia y situaciones de riesgo que viven diariamente en todo el mundo.
¿Qué se promueve para este año?
Para el 2025, las Naciones Unidas han declarado la temática “Para las mujeres y niñas en TODA su diversidad: Derechos, igualdad y empoderamiento”, lo que supone la responsabilidad de seguir fomentando el empoderamiento de las próximas generaciones de mujeres jóvenes y niñas adolescentes que sean las protagonistas de estos cambios. Estas medidas se plantean en tres áreas claves:
- “Fomento de los derechos de las mujeres y niñas. Luchar implacablemente por todos los derechos humanos de las mujeres y niñas combatiendo todas las formas de violencia, discriminación y explotación.”
- “Promoción de la igualdad de género. Abordar las barreras sistémicas, desmantelar el patriarcado, transformar las desigualdades estructurales y elevar las voces de las mujeres y niñas marginadas, incluidos las juventudes, para garantizar la inclusión y el empoderamiento.”
- “Impulsar el empoderamiento. Garantizar el acceso inclusivo a la educación, el empleo, el liderazgo y los espacios de toma de decisiones para redefinir las estructuras de poder. Priorizar el acceso a oportunidades para niñas y mujeres jóvenes, de modo que puedan liderar e innovar.”





En ese sentido, este año conversamos con Heidy Ylizarbe, contralto del Coro Juvenil, para abordar estos ejes y hablar sobre las problemáticas que aquejan a las mujeres hoy en día. A través de esta columna, nos cuenta sus experiencias personales y el impacto que la música ha logrado para su formación como persona, como profesional, y como mujer autónoma.
*Columna escrita por Heidy Ylizarbe.
¡Hola! Soy Heidy, del Coro Juvenil de los Elencos Centrales y soy parte de Sinfonía desde hace casi cinco años. Desde el inicio ha sido una experiencia increíble, ya que más que un espacio formativo, Sinfonía se ha convertido en mi familia. Es mi refugio, el lugar donde puedo ser yo misma sin miedo, con la certeza de que siempre contaré con personas que me apoyen.
Sin duda alguna, la música ha sido fundamental en mi crecimiento personal. A lo largo de estos años, me ha permitido fortalecer mi autoestima al descubrir de lo que soy capaz y al encontrar mi propia voz, tanto en el canto como en mi vida diaria. Cada obra que interpretamos en el coro requiere disciplina, esfuerzo y perseverancia, lo que me ha enseñado a seguir adelante incluso cuando las cosas no salen bien a la primera. Es así como estas experiencias me han ayudado a desarrollar autonomía y gestión del tiempo, habilidades esenciales para equilibrar mi rol en la organización y mis estudios en la universidad. El coro también me ha brindado una red de apoyo invaluable, donde he conocido a personas que me inspiran y motivan. Por ello creo que la música me ha ayudado a ser una mujer mucho más resiliente y que lucha por sus convicciones.
A lo largo de mi formación en distintos espacios, he vivido en carne propia las desigualdades entre mujeres y varones. Desde el colegio hasta la universidad, se espera que las mujeres asumamos roles secundarios en lugar de liderar. Cuando destaco, mi esfuerzo suele ser minimizado o cuestionado, algo que no ocurre con la misma frecuencia en el caso de mis compañeros varones; y en varias ocasiones, me he enfrentado a comentarios y actitudes que han intentado desvalorizar mis logros. Recuerdo haber escuchado frases como: “¿cómo una mujer te puede ganar?» cuando obtenía buenas calificaciones, como si mi esfuerzo no tuviera mérito propio. También me han dicho que debo cuidarme más porque soy «más débil» o que no hable demasiado porque «no se ve bien en una mujer». Estas frases, que escuchaba desde pequeña, hicieron que expresar mis pensamientos se convirtiera en un dilema constante.
A la vez, he visto y vivido de cerca los estereotipos de género dentro de la música, especialmente en el canto. A menudo se espera que las mujeres interpretemos solo ciertos estilos, como si nuestra voz estuviera limitada a lo dulce, lo suave o lo delicado. A pesar de estos estereotipos, hay innumerables mujeres que han logrado destacarse y romper con estas barreras, demostrando que el talento y la pasión no tienen género. Sin embargo, en el coro no nos centramos en estos estereotipos. Si bien la voz aguda y brillante de las sopranos suele ser muy valorada, las mujeres mezzosopranos y contraltos cumplen un papel esencial en la interpretación de cada pieza. Como menciona siempre mi director, estas voces son el corazón de la obra. Por eso, escuchar a mis compañeras y, en especial, a aquellas con voces más oscuras, me llena de admiración; es un orgullo compartir fila con ellas.










También he presenciado cómo las mujeres en la música son juzgadas por su apariencia o por la forma en la que se expresan en el escenario, y es una visión en la que todos deberíamos diferir, ya que el arte debe valorarse por su calidad y expresión, no por la imagen de quienes lo interpretan.
En este punto, me planteo cuales deberían ser los caminos que tenemos que tomar para luchar contra los estereotipos de género dentro de la industria música, y creo que uno de los aspectos a mejorar es la visibilización de referentes musicales femeninos que rompen con los estereotipos a través de su arte. Tener referentes es vital para que más niñas y adolescentes puedan ver una oportunidad de desarrollarse en el ámbito musical. Además, es importante generar espacios por y para mujeres, donde podamos enseñarnos y aprender de las experiencias desde nuestros espacios. Muchas veces, como mujeres, experimentamos situaciones personales que, aunque indirectamente, nos afectan en el área artística y merman nuestra autoestima. Tener un espacio solo para nosotras no solo reforzaría nuestros vínculos, sino también este sentido de lucha por espacios más justos y seguros para nosotras.
A una niña que se enfrenta a estos estereotipos le diría que su talento, esfuerzo y pasión son lo único que importa. Su elección no debe estar determinada por lo que otros esperan, sino por lo que la hace feliz. Si un instrumento, un género musical o un rol la apasiona, tiene todo el derecho de perseguirlo con determinación. Su propia voz es lo más importante, deben cuidarla y valorarla. Así como muchas compañeras músicas lucharon por tener espacios propios para expresar su arte, ahora ellas deben continuar esa lucha para que se mantengan y se diversifiquen.
Finalmente, en un país de constantes crisis, es fundamental no desfallecer en la lucha por nuestros derechos. Para ello, el Estado debe seguir garantizando espacios seguros donde las mujeres no se sientan en peligro constante, promoviendo políticas que faciliten su acceso a la educación, el empleo digno y su participación en espacios de liderazgo. Más allá de exigir a las mujeres un desempeño impecable, es vital asegurar que se les capacite para ejercer sus derechos, que sepan reconocerlos y cómo luchar por ellos. Es así como la necesidad más urgente radica en combatir la violencia de género de manera más firme, reforzando la implementación de leyes y estrategias que protejan a las mujeres en todos los ámbitos. No se puede permitir que desaparezcan los espacios dedicados a la lucha contra la violencia basada en género y otros temas relacionados. Debemos seguir promoviendo políticas en las que participen las mujeres, brindándoles una plataforma para alzar su voz y exigir justicia, tanto por ellas mismas como por las generaciones futuras.
Desde Sinfonía por el Perú queremos renovar, como cada año, nuestros compromisos como organización que promueve la música para el desarrollo, para la acción social, y para una promover una agenda que garantice los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas, contribuyendo con una sociedad libre de violencia, de discriminación y de brechas sociales que generen un retroceso para el Perú. Los testimonios de las beneficiarias que participan en nuestros programas musicales son la mejor prueba del avance que logramos gracias a la práctica colectiva de la música y a nuestro modelo de intervención que contempla, además, el fortalecimiento del ejercicio ciudadano responsable, los valores democráticos, el sentido de pertenencia y la construcción en comunidad.
Sinfonía por el Perú, impulsando los sueños y transformando las vidas de miles de mujeres a través de la música.
