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La práctica coral infantil

El programa coral en Sinfonía por el Perú es uno de los más grandes de la organización, ya que todo núcleo o módulo cuenta con al menos un elenco coral.

 

En este espacio, nuestros beneficiarios tienen su primer acercamiento con la música, junto a decenas de sus compañeros que provienen de diferentes realidades, pero que tienen el mismo deseo de querer aprender a desarrollar sus habilidades en un entorno seguro y lleno de alegría.

 

Unidos en un sólo canto

La práctica coral infantil abarca a niños entre 9 y 13 años, quienes semanalmente se reúnen motivados por la inquietud de la edad y el deseo de conocimiento, logrando una integración de grupo al compartir una obra coral, donde no solo conocen diferentes culturas e idiomas, sino que empiezan a trabajar en equipo, aprenden a ser más disciplinados, en donde desarrollan el sentido cooperativo, la paciencia, la solidaridad, comprensión y a sentir amor por la música.

Es usual que al iniciarse en la practica coral, muchos niños lleguen con temores, vergüenza, timidez, o “el qué dirán si canto mal”. Es allí donde la música puede ayudarlos a generar confianza en sí mismos, donde no importa de qué colegio provengas o qué situaciones vivas, ya que la música nos unirá en un solo canto.

 
 

El cuerpo es nuestro instrumento

En esta disciplina, entendemos que nuestro cuerpo es el instrumento y nos preparamos previamente con ejercicios de relajación, calentamiento y vocalización, logrando un sonido sano, agradable y uniforme. También trabajamos en la correcta respiración, ya que de ella dependerá nuestro canto: por ejemplo, debemos ser cuidadosos que, al respirar, no haya un movimiento de hombros ni posturas con tensión, así el aire fluirá con libertad.

El canto, a diferencia de otros instrumentos, permite trabajar mucho con la imaginación, no podemos ver el apoyo del diafragma o el trabajo de los resonadores, pero usamos la imaginación y sensaciones para ir descubriendo cada parte de nuestro cuerpo que se activará al cantar. Gracias a este previo trabajo podremos enfocarnos en la obra y también podemos poner en práctica nuestros conocimientos en lenguaje musical, solfeo, lectura rítmica, entre otras; descubriendo las armonías, melodías y contrapuntos expuestos que se enriquecerán con dinámicas y matices, pero sobre todo, el disfrute, pasión y amor al interpretarlo.

 

 

La recompensa de la práctica coral

Cada obra tiene un efecto diferente en cada uno de nosotros: algunas producen nostalgia, otras nos harán reír, así como otras nos harán reflexionar, pero lo que es indudable es que todas nos llevarán a saborear un resultado gratificante.  Quizás exista algún tipo de desánimo por no llegar a la nota correcta, quizás porque no se pudo mantener una figura de larga duración o se estuvo fuera de tempo, pero lo más importante es que logramos superarlo y plasmarlo en un concierto: una presentación en dónde no solo los niños o niñas disfrutarán por demostrar lo aprendido, sino que sus padres, hermanos, abuelos y la misma comunidad aplaudirán su esfuerzo y compromiso por dar lo mejor de sí mismos.

 
 

Este artículo fue escrito por el maestro Israel labio, instructor coral del Núcleo Enel de Sinfonía por el Perú.

 
 

Si quieres conocer más los elencos corales del programa, compartimos el resumen del Encuentro Coral de Sinfonía por el Perú, que realizamos el 2019 en Miraflores, Lima – Perú. Este evento contó con la participación de Núcleos de Lima y provincia.

 

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